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  SECUNDARIA    

Comentario de textos 4º ESO

Trabajos de Religión para Secundaria

Comentarios de Texto aportados por 

DIEGO QUIÑONES ESTÉVEZ,

profesor de Secundaria y Bachillerato 

de Religión y Moral Católica

Estepona  - Málaga

COMENTARIO DE TEXTO

Consideraciones Generales sobre el comentario de texto

TEMA:   Un sacramento para cada momento esencial de la vida: el perdón

 

TEXTO BÍBLICO:      Mt 18, 15-20.     El hermano que peca

                                             Mt 18, 21-35    Parábola del esclavo que no perdonó

 

 Mt 18, 15-20.     El hermano que peca

15 Si tu hermano peca contra ti, vete a corregirlo entre él y tú solos. Si te escucha, ganaste a tu hermano; 16 y sino te escucha, todavía llévate a uno o dos, para que toda causa se base sobre la declaración de dos o tres testigos; 17 y si no quiere escucharlos, dilo a la Iglesia;  si tampoco quiere escuchar a la Iglesia, considéralo como el gentil y al publicano. 18Os digo de verdad: lo que atéis en la tierra quedará atado en el cielo, y lo que desatéis en la tierra quedará desatado en el cielo. 19 También os digo: si dos de vosotros se ponen de acuerdo en la tierra sobre cualquier asunto por el que pidan, lo obtendrán de mi Padre que está en los cielos. 20 Pues donde están dos o tres reunidos en mi nombre, allí estoy en medio de ellos.

 

Mt 18, 21-35.     Parábola del esclavo que no perdonó

 21 Entonces se le acercó Pedro a decirle: <<Señor, ¿cuántas veces he de perdonar a mi hermano si peca contra mi? ¿Hasta siete veces? 22 Le dice Jesús: No digo yo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete.

23 Por esto se asemeja el reino de los cielos a un rey que quiso tomar cuentas a sus siervos.24 Al comenzar a tomarlas se le presentó uno que le debía diez mil talentos.25 Como no tenla con qué pagar, mandó el señor que fuese vendido él, su mujer y sus hijos y todo cuanto tenía, y saldar la deuda.26 Entonces el siervo, cayendo de hinojos, dijo: Señor, dame espera y te lo pagaré todo. 27 Compadecido el señor del siervo aquel, le despidió, condonándole la deuda.28 Pero al salir de allí, aquel siervo se encontró con uno de sus compañeros que le debía cien denarios, y, agarrándole, intentaba ahogarlo al tiempo que le decía: Paga lo que debes. 29 De hinojos le suplicaba su compañero, diciendo: Concédeme un plazo y te pagaré.30 Pero él se negó, y le hizo encerrar en la prisión hasta que pagara la deuda. 31 Viendo esto sus compañeros, les desagradó mucho y fueron a contar a su señor todo lo que pasaba.32 Entonces hízole llamar el señor y le dijo: Mal siervo, te condoné yo toda tu deuda porque me lo suplicaste.33 ¿No convenía, pues, que tuvieras tú piedad de tu compañero, como la tuve yo de ti?34 E irritado, le entregó a los torturadores hasta que pagase toda la deuda.35 Así hará con vosotros mi Padre celestial si no perdonáis cada uno de corazón a vuestro hermano>>.

 

GÉNERO: Histórico-narrativo(evangelio)[1]. En este relato del evangelio de Mateo, también llamado, “evangelio eclesial”, se emplea la intención didáctica y la figura retórica de la parábola. En los versículos de estos textos se desarrolla un discurso eclesiástico, donde la Iglesia es la presencia y el anuncio del Reino de los Cielos.

Mateo nos dice que la exigencia del perdón, es una exigencia ética con implicaciones cristológicas, es decir, hay una justicia superior a la farisaica, obsesionada por el cumplimiento minucioso de la Ley, que es la justicia basada en el mandamiento del amor, en la voluntad de Dios. Esto se lo dice a unas comunidades donde compuesta por judeocristianos, pero que se abren a los paganos y que se encuentran en tensión con el judaísmo oficial.

 

SUGERENCIAS: En los versículos 15-17[2], aparece un elemento externo y visible del Reino de Dios en la tierra (la Iglesia), como tribunal para dilucidar las cuestiones entre hermanos. La Iglesia esencialmente es santa, pero existencialmente, y mientras dure el mundo, vivirán en ella justos y pecadores, a los cuales se habrá de corregir según cierto orden: corrección secreta, corrección privada ante testigos; denuncia pública ante la autoridad constituida en la Iglesia.

La lección de Jesús a Pedro es : “ Hay que estar dispuestos a perdonar siempre”: la lección se explica con una parábola en la que queda clara la enseñanza básica: Dios, que no conoce límites en el perdón, es modelo de nuestro perdón fraterno; si nosotros no perdonamos, tampoco esperemos ser perdonados. Este es el verdadero sentido del sacramento de la penitencia o reconciliación.

 

*Actividades:

 

Realizar una lectura atenta  de varios textos, y hacer un debate sobre sacramento de la reconciliación.

 

SELECCION DE TEXTOS[3]:

 Perdonar para que se nos perdone.

 

1. Es imposible alcanzar el perdón que pedimos de nuestros pecados si nosotros no actuamos de modo semejante con los que nos han hecho alguna ofensa. Por ello dice también en otro lugar: Con la medida con que midáis se os medirá a vosotros. Y aquel siervo del Evangelio, a quien su amo había perdonado toda la deuda y que no quiso luego perdonarla a su compañero, fue arrojado a la cárcel. Por no haber querido ser indulgente con su compañero, perdió la indulgencia que habla conseguido de su amo (SAN CIPRIANO, Trat. sobre la oración, 23-24).

 

2. Quien no perdona a quien le pide perdón arrepentido de su pecado, y no le perdona de corazón, no espere en manera alguna que Dios le perdone sus pecados (SAN AGUSTIN, en Catena Aurea, volt 1, p. 376).

 

3. Conseguiremos que tire Dios de nosotros, si nosotros, por nuestra parte, nos esforzamos por atraer a los enemigos, tomando la iniciativa a la hora de perdonarlos: Con la misma medida con que midáis, seréis medidos (Lc 6, 38) (SANTO TOMÁS, Sobre la caridad, 1. c., p. 226).

 

4. Dios no se escandaliza de los hombres. Dios no se cansa de nuestras infidelidades. Nuestro Padre del Cielo perdona cualquier ofensa, cuando el hijo vuelve de nuevo a Él, cuando se arrepiente y pide perdón (J. ESCRIVÁ DE BALAGUER, Es Cristo que pasa, 64).

 

5.Que plegue a Dios no se pierda algún alma por guardar estos negros puntos de honra sin entender en qué está la honra Y vendremos después a pensar que hemos hecho mucho si perdonamos una cosita de éstas, que ni era agravio, ni injuria ni nada; y muy como quien ha hecho algo, vendremos a que nos perdone el Señor, pues hemos perdonado Dadnos, mi Dios, a entender que no nos entendemos, que venimos vacías las manos, y perdonadnos Vos por vuestra misericordia (SANTA TERESA, Camino de perfección, 36, 5)

 

6. Hay ciertas personas de condición inferior, que se exaltan y enorgullecen cuando se les pide perdón. He aquí lo que yo aconsejo a este respecto. Puede suceder que un amo peque contra su criado. Y aunque uno sea amo y otro criado, los dos son criados de Otro, porque los dos han sido rescatados por la sangre de Cristo. No obstante, cuando el señor ha ofendido al siervo, sea reprendiéndole sin razón, sea golpeándole injustamente, parece duro obligarle a decir perdóname, porque esto no seria conveniente. Háblele con más amabilidad: esto será como si le pidiese perdón (SAN AGUSTIN, Sermón para Cuaresma).

 

7. Señor, ¿cuántas veces deberé perdonar a mi hermano ? (Mt 18, 21). No encerró el Señor el perdón en un número determinado, sino que dio a entender que hay que perdonar con prontitud y siempre (SAN JUAN CRISÓSTOMO, Hom. sobre S. Mateo, 6).

 

8. Y si pecare contra ti siete veces al día... No se pone término al perdón con el número siete, sino que manda que se perdonen todos los agravios; o bien que se perdone al que se arrepiente. A veces con el número siete se indica la universalidad de cualquier cosa o tiempo (SAN BEDA, en Catena Aurea, volt VI, p. 267).

 

9. Tú estás seguro, has pesado bien los pros y los contras, estás seguro de que es él quien ha pecado contra ti y no tú contra él. «Si—dices—, estoy seguro». Que tu conciencia descanse tranquila en esta certeza. No vayas a buscar a tu hermano que ha pecado contra ti, para pedirle perdón; te basta con estar presto a perdonar de corazón. Si estás dispuesto a perdonar, ya has perdonado. Te queda todavía pedir a Dios por tu hermano (SAN AGUSTIN, Sermón 211, sobre la concordia fraterna).

 

10. Hay que perdonar a quienes afirman estar arrepentidos de  las ofensas que nos hicieron, aunque esta actitud la adopte repetidas veces el que algo nos debe. Porque dice el Señor: Si siete veces al día peca contra ti tu hermano y siete veces se vuelve a ti diciéndote: Me arrepiento, le perdonarás (Lc 17, 4) (ORIGENES, Trat. sobre la oración, 28).

 

11.Advertid mucho en esto, que cuando estas cosas acaecen a un alma en la oración que he dicho de contemplación perfecta, y, si se la ofrece, no la pone por obra de perdonar cualquier injuria, por grave que sea, no fíe mucho de su oración (SANTA TERESA, Camino de perfección, 36, 8).

 

Imitemos a Jesucristo.

12. Dios a nadie aborrece y rechaza tanto como al hombre que se acuerda de la injuria, al corazón endurecido, al ánimo que conserva el enojo (SAN JUAN CRISÓSTOMO, Sobre la traición de Judas, 2).

 

13. Nada nos asemeja más a Dios que el estar siempre dispuestos a perdonar (SAN JUAN CRISÓSTOMO, Hom. sobre S. Mateo, 61).

  

Preguntas para formularse

1ª ¿ A qué sacramento se refiere los textos de Mateo?

 2ª Explica qué quiere decir: “Todo lo que atéis en la tierra quedará atado en el cielo, y todo lo que desatéis en la tierra quedará desatado en el cielo”.

 3ª ¿Por qué utiliza Pedro el número siete al preguntar cuántas veces se ha de perdonar a tu hermano?

 4ª ¿Qué quiere decir Jesús con setenta veces siete?

 

RECURSOS:

Situaremos el texto en nuestro mundo actual, porque lo que nos dice el evangelista, es válido para los jóvenes de hoy, y para cualquier persona. Desmitificamos el texto, con otro de nuestra realidad contemporánea.

 

    Actos de Perdón.[4]

     

     "El perdón es una respuesta, la respuesta implícita en nuestra existencia"( Paul Tillich ).

 

      Hace algunos años conocí a una chica muy alegre y dinámica. Había nacido y crecido en un hogar sólido y de costumbres estrictas, un hogar en donde la mentira no era tolerada y la integridad era inculcada. Siempre estaba hablando de su papá, de lo orgullosa que se sentía de él y de la ilusión que le hacia encontrar en el hombre de su vida alguna de las características de la personalidad de su padre. Mi amiga pensaba que la suya era una familia ejemplar y modelo, como pocas. Por circunstancias del destino dejé de verla por unos años hasta que un día casualmente nos volvimos a reencontrar en una reunión de amigos mutuos.

       Me sorprendió no ver en ella aquella alegría que la caracterizaba, en su lugar vi unos ojos tristes y un tono de voz que denotaba tristeza, rabia y rencor. Decidí invitarla a tomar un café para que me contara lo que le había ocurrido en ese tiempo en que habíamos dejado de vernos. "Hace un año - me decía- mis cuatro hermanos y yo descubrimos que nuestro padre no era el hombre íntegro y lleno de virtudes que hasta entonces admirábamos". “Mi padre tiene otra familia con cinco hijos más. Cuando lo supe quise hacer toda clase de locuras, la situación entre el y yo se volvió muy tensa y mi corazón se lleno de amargura, cólera y angustia. Estoy luchando contra estas emociones negativas constantemente y me siento muy agotada pues algo dentro de mi me dice que voy en contra de mi naturaleza que me grita ¡Perdona! ¿Cómo se perdona cuando te sientes tan herida y defraudada?”

 

       Sin lugar a dudas el acto de perdonar encierra un maravilloso misterio para cada ser humano o mujer que se decide a hacerlo. Ya que no es una simple emoción o decisión que se toma a la ligera. El perdonar tiene un verdadero sentido para la persona que toma este gran paso ya que apela a la razón, a los instintos y al corazón. Cuando te decides por la opción del perdón dejas ir los sentimientos de amargura, rencor, dolor, rabia, miedo y desesperanza, para dar paso a la fuerza que te hace ser persona, que te caracteriza de una manera especial como mujer. Das paso al verdadero significado y sentido de la palabra amor, compasión, bondad, pues tienes el coraje de hacer una verdadera introspección dentro de ti misma, que te lleva también a descubrir y aquilatar la grandeza de tus valores cristianos.

 

      El rencor e ira en el corazón paraliza tu vida, te impide auto-trascender, en cambio el perdón libera a tu corazón atrapado. El perdón "despierta" a tu corazón y le hace experimentar de una forma sobrenatural el correr de tu sangre humana por tus venas. Cuando perdonas se transforma toda tu vida. Mi amiga escuchó atentamente mis palabras, acudió al poder de la oración, actuó y te puedo decir que ha vuelto a recuperar su alegría que la ha llevado a tener una relación de acogida y bondad con su padre.

   


[1] Cepedal Román, Tirso, “Nuevo Testamento, Curso de Biblia, PS Editorial, Madrid, 1993, págs, 233-405.

[2] Cantera Burgos, Francisco, e Iglesias González, Manuel, Sagrada Biblia, Edit. B.A.C., Madrid, 19792

[3] Fernández Carvajal, Francisco, “Perdón de los pecados”, en www.encuentra.com

[4] Morataya Fleishman, Sheila, “35 Actos de Perdón”, en   www.encuentra.com